El caballero Carmelo

Fue impreso en los Talleres Tipográficos de la Penitenciaría de Lima, siendo su primera edición de unos 2.000 ejemplares. Cada ejemplar se vendió a dos soles. En la cubierta del libro aparecía el retrato casi yacente del autor, enmarcado por una orla de carácter colonial.

En dicha antología de cuentos que constituye El caballero Carmelo, destacan nítidamente los “cuentos criollos” que encabezan el volumen, el más notable de los cuales es el que da el nombre al libro, como ya se ha dicho. Con un lenguaje sencillo, libre del artificio y cultismo extremo de la prosa modernista, nos remiten a la infancia del autor transcurrida en la aldea de San Andrés (cerca de la ciudad y puerto de Pisco) y nos muestra a un niño descubriendo entre asombrado y asustado los misterios de la vida y la muerte, del amor y la venganza, la realidad y la fantasía.